X)
Referente teórico
Para este proyecto se sugiere la frase del
Profesor “Beltrán Llera”
Catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad
Complutense de Madrid: dice que para que las Tic’s desarrollen todo su
potencial de transformación (...) deben integrarse en el aula y convertirse en
un instrumento cognitivo capaz de mejorar la inteligencia y potenciar la
“aventura de aprender“. El sociólogo “Anthony Giddens”: dice que la etnografía
es el estudio directo de personas o grupos durante un cierto período,
utilizando la observación participante o las entrevistas para conocer su
comportamiento social para lo que es imprescindible el trabajo de campo como
herramienta básica. Los datos
recopilados consisten en la descripción densa y detallada de sus costumbres,
creencias, mitos, genealogías, historia, lenguaje, etcétera.
Jaime Botello el cual define la etnografía como "el estilo de vida de
un grupo de personas acostumbradas a vivir juntas Siguiendo a MartynHammersley
y Paul Atkinson, autores del libro "Etnografía. Métodos de investigación”,
podemos establecer cómo se puede registrar y organizar la información en
etnografía. Para Don Tapscott (1996),
las estrategias de enseñanza basadas en las TIC, son recomendables tanto para
las organizaciones empresariales, como para las escuelas.
De acuerdo con Austin (1990), cita
en su investigación a Williams, quien menciona que la palabra “Cultura”, se
origina en el latín, “Cultura”, cuya última palabra trazable es “colere”, teniendo esta misma
distintos significados como: habitar,
cultivar, proteger, honrar con
adoración. Pero el concepto en
sí que representa ha variado continuamente de significado y de connotación
(Austin, 1990).
La Cultura es meramente el dominio
humano, porque el hombre y la mujer son los únicos que rebasan las capacidades
intelectuales del resto de los animales del mundo, y se mantienen en la
conducta aprendida que resulta de sus experiencias y costumbres. Esta va más allá de los instintos y se va
modificando conforme se va modificando conforme se va adquiriendo de la herencia
social (Guédez, 1987).
Además de estos conceptos también se encontró el que describe Malo, como
citan Berzunza y Mejía (2003), donde dice que:
Esencial a la condición humana es la cultura, no solo en su sentido
tradicional como resultado de un cultivo de nuestras facultades que culmina en
conocimientos y capacidades desarrolladas, sino, en el sentido antropológico de
conjunto de ideas, creencias, actitudes, valores jerarquizados, tecnologías y
sistemas de pensamiento y comunicación, de acuerdo con los cuales organizamos
nuestras vidas como parte de grupos estructurados. Gran parte de lo que somos, es el resultado
de los rasgo y complejos de la cultura a la que nos incorporamos (pp. 7-8).
En la misma dirección los resultados del estudio de la Organización de las
Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en la
Conferencia Mundial sobre las políticas Culturales (MONDIACULT) aprobó la definición de la
cultura que permitió establecer un vínculo muy importante entre cultura y
desarrollo, diciendo que “La Cultura puede considerarse como el conjunto de los
rasgos distintos, espirituales y materiales, intelectuales y efectivos que
caracterizan una sociedad o un grupo social.
Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los
derechos fundamentales al ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones
y las creencias” (UNESCO, 2002, párr. 13).
De acuerdo con Coltman, como citan Berzunza y Mejía (2003), afirma que la
cultura puede apreciarse desde diferentes ángulos o perspectivas, y prueba de
ello son (p.9):
Artes que comprenden artes gráficas, pintura, escultura, arquitectura,
Artesanías, Ciencia, Danza propia del lugar, costumbres musicales y
movimientos, Educación, Gastronomía, Gobierno, Historia, Industria, negocios y
agricultura, Literatura como libros, revistas y periódicos, Música, Religión,
Tradiciones.
Etnoeducacion y
Cultura. En 1984, por medio de la
Resolución 3454. El Ministerio establece los lineamientos generales de la
educación indígena nacional "basado en el marco teórico denominado
ETNODESARROLLO, y las características, principios, finalidades, objetivos,
estrategias y condiciones necesarias para la implementación de su componente,
es decir la ETNOEDUCACION. En el artículo primero de este decreto se define
etnoeducación como
"un proceso social permanente inmerso en la cultura propia, que
consiste en la adquisición de conocimientos y valores y en el desarrollo de
habilidades y destrezas que capacita a la para participar plenamente en el
control cultural de su comunidad"
Esta definición recoge elementos de la definición postulada por "La
Declaración de San José" (Bonfil Batalla. 1981), en la cual etnoeducación
se entiende como:
"un proceso social permanente, inmerso en la cultura propia, que
permite, conforme a las necesidades, intereses y aspiraciones de un pueblo,
formar a sus individuos para ejercer su capacidad social de decisión, mediante
el conocimiento de los recursos de su cultura, teniendo en cuenta los valores
del grupo étnico que permitan un reconocimiento y a la vez relación con otras
culturas y con la sociedad hegemónica en términos de mutuo respeto"
Después de la Constitución Política de 1991 se promulgó la Ley General de
Educación (Ley 115/94)y la reglamentación del servicio educativo a comunidades
indígenas (Decreto 804/95), los cuales ratifican las garantías que habían sido
ganadas en las décadas pasadas. En 1994 se promulga el Decreto 1860 que
reglamenta parcialmente la Ley 115 en sus aspectos pedagógicos y organizativos
generales, y los denominados Proyectos Educativos Institucionales (PEI) que
deben elaborar todas las escuelas - un Proyecto Educativo "que exprese la
forma como se ha decidido alcanzar los fines de la educación definidos por la
ley, teniendo en cuenta las condiciones sociales, económicas y culturales de su
medio" (artículo 14).
En un documento reciente del
Ministerio de Educación se presenta una nueva definición de etnoeducación que
introduce modificaciones a las arriba citadas Etnoeducación se define como:
“el proceso social permanente de reflexión y construcción colectiva,
mediante el cual los pueblos indígenas y afrocolombianos fortalecen su
autonomía en el marco de la interculturalidad, posibilitando la interiorización
y producción de valores, de Conocimientos y el desarrollo de habilidades y
destrezas conforme a su realidad cultural, expresada en su proyecto global de
vida (Ministerio de Educación Nacional, 1994b, p 29)".
La Globalización cultural y las Tecnologías de Información.
En el Informe de la Comisión Mundial sobre Cultura y Desarrollo, presidida
por el antiguo Secretario General de las Naciones Unidas, Pérez de Cuéllar
(1995, p. 98) y auspiciada por la UNESCO: "Se está desarrollando en
nuestros tiempos una cultura cívica global, una cultura que contiene nuevos
elementos que deberán ser incorporados en una nueva ética global”. La idea de
los derechos humanos, el principio de la legitimidad, la transparencia y la ética emergente basada en
la evidencia y las pruebas, son los principales puntos a ser considerados. “Hoy
en día, la idea de los derechos humanos,
aunque todavía cuestionada por gobiernos recalcitrantes, es una regla de
conducta política firmemente enclavada y tendrá que ser una piedra angular de
toda ética global" (Pérez de Cuéllar 1995, p. 37).
El informe arguye claramente que un desarrollo, divorciado de su contexto
humano o cultural, constituye un crecimiento sin alma. Esto significa que la cultura
no puede ser reducida en última instancia a una posición secundaria como mero
promotor del crecimiento económico. Continúa diciendo que "los gobiernos
no pueden determinar la cultura de un pueblo: en efecto, aquéllos están
parcialmente determinados por ella" (De Cuéllar, 1995, p. 15).
Para Genatios y La Fuente (2003, p.151), las TIC no son una panacea para
solucionar todos los problemas del desarrollo, tales como la pobreza. Por ello,
las políticas dirigidas en su desarrollo deben ir acompañadas de estrategias
que reduzcan la sustancial brecha entre los que tienen y no tienen conocimiento
e información. Llegado este momento, hay que preguntarse qué hacer, qué camino
seguir para que nuestra zona sea competitiva en este mundo supuestamente cada
vez más interrelacionado desde el punto de vista económico.
Al decir de Boar (1994, p.15) define
las Tecnología de Información y Comunicación (TIC) como la preparación,
recolección, transporte, consulta, almacenamiento, acceso, presentación y
transformación de la información en todas sus formas (voz, gráficos, vídeo
texto e imágenes). Dicha información puede transferirse entre humanos y
máquinas y/o máquinas. La gerencia de tecnología de información y comunicación,
asegura la apropiada selección, instalación, administración, operación y
mantenimiento de los activos de tecnología de información, de forma consistente
con los objetivos organizacionales.
Las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) acaparan el poder
mundial por sus múltiples beneficios: acorta las distancias territoriales y
lingüísticas-culturales, no existe problema con los horarios, e incluso reduce
los espacios físicos permitiendo acceso a un libre flujo de información (Rojas,
1999, p.58).
La cultura de la interacción
El carácter de interactividad de las TIC ha favorecido una nueva forma de
cultura que autores tales como Tapscott (1997), Naval, Sábada, Bringué y Pérez
Alonso-Geta (2003) y Gil, Feliú, Rivero y Gil (2003), entre otros, la han
denominado «cultura de la interacción».
Tapscott (1997:51) conceptualizó la cultura de la interacción refiriéndose
a «la nueva cultura». En el sentido más amplio la define como os patrones
socialmente transmitidos compartidos de comportamiento y formas sociales (…),
ya que tienen sus raíces en la experiencia de ser joven y (…) en el hecho de
formar parte de la generación más numerosa que ha existido (…).
El carácter de interactividad que poseen las TIC rompe el modelo lineal de
comunicación, ya que los usuarios no sólo consumen el contenido de los medios,
sino que lo comparten con otros, lo reproducen, lo redistribuyen, y lo comentan
(Koerner y otros, 2002).
Adolescencia y TIC
La tendencia a usar las TIC se da en todas las edades. Sin embargo, en la
adolescencia es donde se aprecia un mayor incremento, debido a que las han
incorporado de manera habitual en su vida, utilizándolas como herramientas de
interacción, información, comunicación y conocimiento.
En los últimos años, se han realizado algunas investigaciones en España que
nos ofrecen datos de interés. El nivel de conexión a Internet en la
adolescencia es muy elevado, por ejemplo, Castells y Díaz (2001) en Naval,
Sádaba y Bringué (2003), obtienen que un 73,9% de los jóvenes de Barcelona
entre 15 y 19 años son usuarios de Internet y se conectan aproximadamente unos
cinco días a la semana, pasan en total unas 7 horas de media conectados
semanalmente, y dedican sus horas de navegación principalmente a utilizar los
servicios mensajería instantánea MSN y Chat con un 82%, jugar online 62% y
utilizar el correo electrónico el 55%. Mientras que el estudio de Naval, Sádaba
y Bringué (2003) indica que un 55,9% de las y los adolescentes navarros utiliza
Internet y un 75,7% posee un ordenador personal.
Las investigaciones de Amorós, Buxarrais y Casas (2002) y Naval, Sádaba y
Bringué (2003) coinciden en señalar que alrededor de un 80% de los jóvenes de
12 a 19 años tanto de Barcelona como de Navarra tiene teléfono móvil. Además,
el estudio de Naval, Sádaba y Bringué (2003) otorga datos relacionados con las
actividades que realizan las y los adolescentes entre 15 y 19 años con el
móvil: el 90,2% lo emplea para enviar mensajes cortos de texto y un 75,7% lo
utiliza para llamar a la familia y a sus amigos y amigas.
Amorós, Buxarrais y Casas (2002) aportan datos sobre las horas semanales
que la adolescencia de 12 a 16 años utilizan las tecnologías. Según los
resultados las más utilizada son: el teléfono móvil, un 71,8% de las y los
adolescentes lo utilizan menos de 10 horas y un 13,4% más de 30 horas; el
ordenador un 74,2% de las y los adolescentes lo utilizan menos de 5 horas
semanales y un 14,2% entre 6 y 10 horas a la semana mientras que el 86,3% de la
adolescencia utilizan Internet menos de 5 horas y entre 6 y 10 horas semanales.
El mismo estudio nos aporta datos sobre el uso de las tecnologías y su
evaluación. En relación al ordenador, es utilizado por el 92,2% de las y los
adolescentes, y se aprecia que la actividad más realizada es escuchar música,
seguido por el procesador de texto y la jugar con videojuegos. La actividad que
menos se realiza es la de componer música y las actividades que nunca realizan
son las de dibujar, pintar y diseñar. Respecto a Internet, un 65,7% afirma
tener acceso a Internet, la actividad más realizada es la de navegar y la
segunda es chatear, la tercer actividad más realizada es buscar información
concreta, seguida por el uso del correo electrónico.
La investigación de Albero (2002) nos aporta un dato relevante sobre el uso
que la adolescencia hace de Internet. Los jóvenes consideran a la red un importante
medio de comunicación, pero únicamente para hacerlo con sus amigos y amigas. El
uso del Chat y Messenger son actividades regulares que se practican a diario.
Sobre este aspecto, el estudio de Naval, Sádaba y Bringué (2003) corrobora lo
señalado anteriormente; las y los adolescentes dicen utilizar el ordenador e
Internet principalmente para: jugar y chatear con sus amigos y amigas, bajar
música y películas. Un uso secundario es sacar apuntes, escribir trabajos y
buscar información. Por otro lado, la investigación de Amorós, Buxarrais y
Casas (2002) señala que el principal uso que hacen del teléfono móvil es jugar
y enviar mensajes cortos a sus amigas y amigos.
Género y uso de las TIC
En estos estudios, un aspecto necesario a destacar es la diferencia del uso
de las TIC que pueda existir por parte de chicas y chicos. Desde las primeras
edades se identifican diferencias de género en el uso de las TIC. Chicas y
chicos prefieren medios y elementos diferentes.
Para los chicos, el atractivo principal corresponde al ocio lúdico,
principalmente los videojuegos, mientras que para las chicas, el atractivo
principal se centra en el ocio comunicativo a través de conversaciones con el
móvil o en línea (Chat, Messenger y correo electrónico). También las chicas
suelen utilizar más Internet para las actividades académicas (Amorós, Buxarrais
y Casas, 2002).
Las diferencias de género no son producidas por una diferencia de
capacidades. Al parecer, se podría tratar de preferencias basadas en la
socialización.
Un aspecto importante a resaltar es que las chicas utilizan las TIC en edad
más tardía que los chicos. Quizás, esto se deba al hecho de que las ofertas de
las TIC son notoriamente masculinas. Al respecto Gil y otros (2003) señalan que
en los cibercafés usualmente se pueden encontrar con niños de 7 a 9 años,
mientras que es difícil encontrar niñas de esa edad. Las chicas suelen
establecer relación con las TIC a partir de los 12 o 13 años cuando comienzan a
encontrar interesantes las relaciones sociales especialmente con el sexo
opuesto. Es a partir de entonces cuando empiezan a familiarizarse con el Chat,
el Messenger y el teléfono móvil.
Interacción entre iguales y TIC
No cabe duda que acceder a las TIC puede satisfacer necesidades tanto de
tipo individual como social. Se sabe que estas tecnologías le aportan a las y
los adolescentes nuevos contextos de relación social, además de la interacción
personal.
Al respecto, la investigación de Gil y otros (2003) sobre el uso de
Internet por los chicos y chicas en los cibercafés durante el ocio se convierte
en una práctica relacional, cuyas ventajas se extienden en dirección a la
socialización del conocimiento, debido a que en estos encuentros las y los
adolescentes adquieren y perfeccionan su dominio de las TIC.
Las TIC propician nuevos espacios y oportunidades de cooperación y
participación, los que conlleva a un aprendizaje cooperativo. El estudio de Gil
y otros (2003) realizada sobre este aspecto, confirma el potencial de las TIC
para mejorar la convivencia y el trabajo en equipo durante la adolescencia.
Junto a sus amigos y amigas, las y los adolescentes, comparten instantes de
navegación y juegos. Sin embargo, según Naval, Sádaba y Bringué (2003), debemos
tener en cuenta que esta tendencia es mayor en adolescentes que mantienen una
estrecha relación social con sus pares dentro y fuera de la escuela. Este
último aspecto demuestra que la incidencia de las TIC en sus relaciones es con
frecuencia un reflejo de las actividades que realizan en su vida social.
Comunicación en la vida familiar
Es indiscutible que las TIC son una poderosa herramienta que facilita la
información y la comunicación, con posibilidades desconocidas anteriormente.
Las aceleradas transformaciones tecnológicas juegan un papel decisivo en el
ámbito social.
Existen significativas expectativas de los padres y madres respecto al uso
de las TIC por parte de los hijos e hijas. El estudio de Amorós, Buxarrais y
Casas (2002) demuestra que el motivo principal de los padres y madres cuando
compran un ordenador o deciden conectarse a Internet, es por el beneficio
educativo de sus hijos e hijas.
Esto se avala con un estudio reciente de Naval, Sádaba y Bringué (2003). En
el ámbito del aprendizaje escolar, el motivo principal que dan los jóvenes a
sus padres para tener ordenador e Internet es la utilidad que tiene para el
estudio. Sin embargo, el uso principal está vinculado al ocio y los padres lo
saben.
El estudio de Amorós, Buxarrais y Casas (2002) y el de Naval, Sádaba y
Bringué (2003) señalan que, aunque los adultos estén aún poco familiarizados
con las TIC, esto puede tener efectos positivos en las y los adolescentes.
Gracias a la estrecha relación que los jóvenes mantienen con las TIC, pueden
convertirse, muchas veces, en «expertos» en el interior de sus familias. Ellos
son los que realizan el mantenimiento técnico de ordenadores y teléfonos
móviles. También pueden orientar a los demás miembros de la familia respecto al
uso y las posibilidades que les ofrecen estas tecnologías.
Ventajas y oportunidades y posibles riesgos de las TIC
Las TIC otorgan múltiples oportunidades y beneficios; por ejemplo favorecen
las relaciones sociales, el aprendizaje cooperativo, desarrollo de nuevas
habilidades, nuevas formas de construcción del conocimiento, y el desarrollo de
las capacidades de creatividad, comunicación y razonamiento (Castells, 2001)
Ante esta postura favorable del uso de las TIC por las y los adolescentes,
existe una postura opuesta, la cual indica los posibles problemas que puede
causar el uso inadecuado de las TIC. Autores como Kraut y otros (1998) en
Naval, Sádaba y Bringué (2003), advierten que pueden producir aislamiento o
agudizar fenómenos como la soledad y la depresión; mientras que Gil y otros
(2003) menciona cuatro aspectos que pueden tener efectos negativos: adicción,
aislamiento, contenidos perversos y violencia. Por otro lado, Naval, Sádaba y
Bringué (2003) señalan tres efectos negativos: pérdida de la privacidad,
fomento del consumo y adicción. Por su parte, Castells (2001) señala la
identidad en los entornos virtuales. Finalmente, Amorós, Buxarrais y Casas
(2002), indican como riesgo el fomento del consumo).
Al respecto Adès y Lejoyeux (2003: 95) señalan a las TIC como una nueva
adicción y advierten sobre el uso de Internet:
No se ha visto jamás que un progreso tecnológico produzca tan de prisa una
patología. A juzgar por el volumen de las publicaciones médicas que se le
consagran, la adicción a Internet es un asunto serio y, para algunos, temible.
El riesgo está en responsabilizar con antelación a las TIC de una capacidad
de producir adicción sin relacionarla de manera directa con la madurez personal
y el carácter del usuario.
En el estudio de Gil y otros (2003) se pone de manifiesto que tanto las y
los adolescentes como sus familias son conscientes de que el riesgo existe,
pero también consideran que hay personas que son más propensas que otras, al
igual que lo son para generar otro tipo de adicciones. Por lo cual, es
recomendable hablar de un uso inadecuado e inmoderado de las TIC más que de una
adicción generalizada.
Según Adès y Lejoyeux (2003) existen dos elementos esenciales de los
trastornos adictivos: la falta de control y la dependencia.
En el estudio de Lara y Naval (2001) existe un acuerdo general entre los
participantes del estudio, el cual señala a Internet como la tecnología más
propensa a generar conductas adictivas.
El teléfono móvil también puede crear adicción y dependencia, así lo
demuestra el estudio de Naval, Sádaba y Bringué (2003), en el cual se desprende
que los jóvenes son conscientes que realizan un uso desmedido del móvil y
reconocen su adicción y dependencia al móvil por este medio.
La investigación de Amorós, Buxarrais y Casas (2002) avala el estudio
anterior, ya que señala que las y los adolescentes utilizan las TIC desde sus
hogares y lo hacen preferentemente para comunicarse con sus amigas y amigos.
Lógicamente este uso es individual y con un fin específico, pero esto está muy
lejos, de la imagen de aislamiento que se tiene de las y los adolescentes
frente a las tecnologías.
La población adolescente y su entorno pueden verse afectados a causa de la
posibilidad que ofrecen las TIC de obtener gran cantidad de información sobre
sus usuarios, sin que sean conscientes de ello (Naval, Sábada y Bringué, 2003).
Las estrategias son varias: formularios de apariencia inofensiva o promociones
a través SMS al móvil, se encuentran entre las más frecuentes. Las empresas son
capaces de traspasar con mucha facilidad la barrera entre lo público y lo
privado, valiéndose de la ingenuidad de usuarios.
Respecto al segundo problema, la publicidad no está expresamente
diferenciada de otras informaciones en los contenidos que nos entregan las TIC.
En este aspecto es lógico que, si se estudia por ejemplo la composición de las
páginas web de marcas y productos favoritos de las y los adolescentes, y la
publicidad que les llega a través del teléfono móvil, es difícil diferenciar
con claridad entre la información y la persuasión (Naval, Sádaba y Bringué,
2003).
En efecto, las y los adolescentes son personas que se encuentran en un
proceso de descubrimiento de la identidad y experimentación con la misma, les
interesa averiguar quiénes son realmente o quién les gustaría ser (Castells
2001: 139). Con ello, se abre un campo interesante para la investigación:
establecer parámetros para comprender la construcción de la identidad y la
experiencia que conlleva.
Castells (2001) señala que se debe considerar que las TIC a través de los
juegos de rol, dado que permiten la construcción de la identidad como base de
la interacción online de las y los adolescentes. Estos también pueden inventar
roles que en la vida real no tienen, gracias al anonimato que ofrecen las TIC.
No obstante, puede conducir a las y los adolescentes a tener vidas paralelas,
una en online y otra en offline, al construir distintas identidades que tal vez
en algunos casos puede tener efectos perjudiciales.
La temática de la violencia ha sido permanentemente asociada a los
videojuegos. El alto índice de violencia observable en los juegos ha tenido
severas críticas. Mucha de la publicidad de estos videojuegos se ha basado en
el aspecto violento, trasgresor y realista (Balaguer, 2002).
A tal respecto la teoría de Griffith en (Balaguer, 2002) ha señalado que:
La teoría del aprendizaje social postula como hipótesis que jugar con
videojuegos agresivos estimula la conducta agresiva. Por ejemplo, los niños los
imitarán o de otra forma aprenderán lo que ven en la pantalla.
En directa contradicción con esto, la teoría de la catarsis afirma que: «el
jugar videojuegos agresivos tiene un efecto de relax al canalizar la agresión
latente y entonces puede tener un efecto un efecto positivo en la conducta del
niño» (8).
TIC en el ámbito educativo
En el ámbito educativo, principalmente en las escuelas, el uso de las TIC
es esencial. Para ahondar en la influencia de las TIC en este ámbito, tenemos
que remitirnos al estudio Naval, Sádaba y Bringué (2003).
Según los resultados de esta investigación, las y los jóvenes manifiestan
que las TIC influyen positivamente en su vida escolar si se utilizan para
buscar información. También se observa que una atención excesiva al teléfono
móvil, provoca dispersión y falta de concentración a la hora de estudiar.
En referencia a lo anteriormente expuesto, Albero (2002), señala en su
estudio que existe la necesidad de formar al profesorado en este campo debido a
que, en muchos casos, la adolescencia tiene un nivel de conocimiento de estas
tecnologías superior al de sus profesores.
La fuerza de las TIC nos convierten, día a día, en autodidactas dentro de
un «aula sin paredes» en la que el arte de aprender se determina por la solidez
de los criterios que se aplican, en una búsqueda constante del conocimiento que
constituye la vida misma (Cebrian, 1998).
Las TIC ofrecen una amplia gama de posibilidades. Si queremos continuar
progresando en el uso de las TIC en el ámbito de la educación, se hace
necesario conocer la actividad que se desarrolla en todo el mundo, así como los
diversos planteamientos pedagógicos y estratégicos que se siguen. La popularización
de las TIC en el ámbito educativo comporta y comportará en los próximos años,
una gran revolución que contribuirá a la innovación del sistema educativo e
implicará retos de renovación y mejora de los procesos de enseñanza-aprendizaje
(Albero, 2002).
XI) Metodología
¿Cómo se puede lograr fortalecer nuestras
expresiones culturales por medio de las Tecnologías de Información y
Comunicación?
Ante la importancia del proyecto a
desarrollar, se requiere la participación de diferentes sectores: profesores,
educandos y Comunidad. Por ser cada uno de ellos parte del problema y de la
solución. Es esta investigación se utilizó la metodología Cualitativa.
Diseño. Para el desarrollo de este
proyecto utilice la investigación descriptiva, ya que su objetivo consiste en
llegar a conocer las situaciones, costumbres y actitudes predominantes a través
de la descripción exacta de las actividades, objetos, procesos y personas. Su
meta no se limita a la recolección de datos, sino a la predicción e
identificación de las relaciones que existen entre dos o más variables. Los
investigadores no son meros tabuladores, sino que recogen los datos sobre la
base de una hipótesis o teoría, exponen y resumen la información de manera
cuidadosa y luego analizan minuciosamente los resultados, a fin de extraer
generalizaciones significativas que contribuyan al conocimiento. Además utilice encuestas descriptivas,
explicativas, etnografías y observación participativa
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